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Siempre Cocca Cola

El último técnico campeón se despide del Cilindro y toda su gente. (Foto Olé)

«Quiero que la gente se sienta orgullosa del equipo”.

Sentado apaciblemente en una de las butacas de la platea, en una mañana de invierno, Diego Cocca le contaba a Olé cuál era uno de sus sueños. Llegaba en silencio, sin demasiada chapa y entre miradas de desconfianza en unos cuantos.

Un año y medio después, el entrenador se alzó con mucho más que la generación de orgullo de la que habló en su arribo. Forjó, nada menos, que lo más difícil en el fútbol: cambió la idiosincrasia, le inyectó una mentalidad pulcra sin vicios de pesimismo en esa gente que, tras el título de 2001, de nuevo se había acostumbrado a nadar con naturalidad en aguas negativas. El hincha de Racing empezó a experimentar muchas sensaciones, todas buenas. Y fuertes, como lo será la que los cubrirá hoy en un Cilindro que orillará los 50.000 espectadores y una recaudación cercana a los 7.000.000 de pesos. Luego de un ciclo de alto vuelo, en su despedida de la Academia, el técnico quiere ganarle una final a Independiente para dejar a su equipo en la primera fase de la Copa Libertadores. Es su último deseo en el club, sería el cierre impecable de una etapa que supo consagrarlo como el DT más efectivo en la historia de la institución.

Un estadio de corazones en llamas, con un clima que se meterá en la galería de las jornadas más conmovedoras del club, volverá a plantarse con espíritu ganador antes del inicio de un partido. Porque allí se siente invulnerable. Cómo no saberse de ese modo si quedó de rodillas apenas dos veces en el año, ante Central (en la primera fecha) y contra Sporting Cristal (Libertadores). El 2-0 en la ida ante el Rojo llenó el ambiente de Racing de un aura optimista que se respira alrededor del Cilindro. Que se transmitió desde las almas en esa fila que los fanas comenzaron a formar en la noche del viernes, dispuestos a acampar en la vereda durante toda la noche con tal de ser los primeros a la espera de que se abrieran las boleterías ayer, a las 11.

Tanto tiempo inmerso en la seguidilla nefasta ante el vecino, Racing también se sacó de encima el lastre de 14 años sin poder sonreír en la cancha del Rojo. Le puso fin al estigma con la victoria inobjetable del domingo pasado y puede terminar de plantarse más firme hoy: si le gana otra vez, habrá logrado cuatro triunfos en los cinco juegos de este año, incluido el del torneo de verano.

Al técnico campeón con Racing intentó convencerlo hasta alguno de sus colaboradores de que siguiera al menos seis meses más (si clasifican a la Copa) y diera marcha atrás con aquella decisión que comunicó entre lágrimas, aunque amparado en que “quiero nuevos desafíos”. No hubo caso de que torciera su postura. “No es una despedida, es un hasta luego… Estoy convencido de que el día de mañana tendré la oportunidad de volver al club”, expresa.

Las tribunas lo ovacionarán, lo aplaudirán, le demostrarán la gratitud que caracteriza al hincha de Racing. Cocca se emocionará de principio a fin, levantará sus manos para saludar a todos como cuando daba la vuelta olímpica el 14 de diciembre de 2014. “La energía que hay en nuestra cancha es espectacular. Estamos preparados para vivir una fiesta el domingo. Disfruto de jugar otro clásico, esto es impagable”, se entusiasma el conductor de un equipo que juega con una confianza elevadísima en su casa. “De local -recuerda el técnico-, este equipo siempre sale a imponer condiciones. Respetamos al rival, pero vamos a ser protagonistas”.

Protagonismo es lo que consiguió esta Academia que se mostró competitiva en todo lo que disputó en este año y medio. De la mano también del gran Diego Milito, ídolo y líder de lujo, Racing pondrá en escena a su última obra en 2015. Y le dirá adiós a Cocca, el futuro siempre recordado Diego Cocca.

Fuente: Olé.

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