El doloroso momento donde todo cambió.
Se fue un clásico más en condición visitante. Este dejará el dolor de una derrota impensada. Y lo fue realmente. Porque Racing era más en la previa del clásico. Mejor situación en la cancha, mejores jugadores y mejores estadísticas. Pero todo se fue al tacho por un penal desafortunado. Un tiro de Maravilla mal pateado que destruyó la moral del Primer Grande.
Se subestimó al rival y sin hacer nada, el rival te deja con las manos vacías.
El primer tiempo fue un embole. Porque la pelota estuvo más tiempo en el aire que en el suelo en contacto con los jugadores. Racing arrancó con la pelota, buscando espacios y tratando de atacar a la segunda pelota, aunque sin profundidad. Aprovechó que Independiente no tenía ni idea ni intensiones de atacar el arco de Cambeses para intentar dejar a Maravilla frente al arco. Realmente el visitante insinuó un poco más. Pero con poco.
En el minuto 40 se vivió el primer momento vibrante de la primera parte. Después de revisar en el VAR, Rey Hilfer sancionó un claro penal que terminó con Racing Club. Sí, sí, terminó siendo perjudicial para la visita. Porque Maravilla picó el penal, errándolo feo y pinchando su suerte para toda la tarde.
En medio de un escandaloso final de primer tiempo se fueron a las duchas con un tibio 0 a 0 y una preocupación mayor: El ánimo de Adrián Martínez.
Para el complemento las cosas mejoraron bastante para todos menos para uno. La Academia se aplomó en el césped y con tenencia más largas empezó a llegar al arco rival. Pero como Maravilla ya estaba “pinchado” le sucedió lo peor. Empezó a fallar situaciones increíbles: Bajo el arco le erró, de cabeza no lo metió, de frente a Rey fue tapado por un defensor del rojo. De todo le pasó a Maravilla menos UNA BUENA.
Y como venía la tarde, el partido se hizo como un péndulo: empezaron las situaciones para los dos equipos. El local abría la cancha para lastimar y el visitante elegía ir por el medio en busca del bendito (o maldito) gol de Maravilla que jamás llegó.
A falta de nueves minutos, el sector izquierdo de la defensa de Racing, justo cuando no estaba Rojas, sufrió un interesante ingreso al área de Montiel quien asistió abajo del arco a Ávalos para que empuje la pelota a la red y la esperanza al suelo para Racing.
De ahí todo se volvió cada vez peor porque ya ni chances generó el equipo académico. Esos minutos fueron bastante ordinarios hasta que se pitó el final.
Una derrota que no se esperaba y que no estaba en los planes de nadie.
Tan sorpresiva fue la forma de patear el penal de Maravilla como la victoria de un independiente que hizo muy pero muy poco y se llevó demasiado premio.
Habrá que masticar broca y odio. Habrá que dar vuelta la página. Y además habrá que dejar de sobrar los partidos clásicos.