La expulsión de Adrián Maravilla Martínez fue ridícula. Sí, es una mancha más del VAR, un sistema que, en lugar de dar soluciones concretas, vino a desnaturalizar el fútbol, a convertirlo en un algoritmo, en una fórmula química o un Excel donde la repetición y las obsesivas demoras son más importantes que la emoción. No obstante, el exInstituto cayó nuevamente en la trampa al realizar un empujón innecesario. Por supuesto que no era ni para amarilla, pero Martínez sabe que si hace eso puede pasar lo que pasó.
De todas formas, el VAR no es el único culpable de la derrota de Racing ante Rosario Central en Cuartos de Final del Torneo Apertura 2026. La realidad es que la Academia entró por la ventana a los playoffs y con un plantel híper limitado. Por consecuencia, el castillo de arena pudo funcionar con marea baja y poco viento contra Estudiantes. Pero ante la primera ventolina, como fue en Rosario, con o sin VAR, la cruda actualidad no pudo maquillarse más.
Hoy el equipo de Gustavo Costas enfrentó a un rival que tenía dos delanteros de primer nivel para el torneo argentino. ¿Por qué Racing no los tiene? Sí, Maravilla lo es, pero ¿hay alguno más?
Por otra parte, los rosarinos ganaron toda la noche en el área visitante. Si estás tan limitado para generar y lográs ponerte en ventaja en un partido durísimo, la única manera por la cual no te pueden empatar es por pelota parada. Si te convierten porque el rival quiebra la defensa por propias virtudes, perfecto, pero con un centro no. Y se entiende que el juego aéreo es una herramienta más del fútbol, pero con las dificultades que tiene Racing, la ventaja a favor debió ser un candado imposible de abrir, al menos, de esa manera. Así también perdió la final el torneo pasado…
Respecto al juego y al plantel, ¿a qué juega Racing? ¿quién conduce el ataque? ¿quién es el número 5 fijo? Gastón Martirena fue titular por la banda derecha, pero cuando no lo es -fue suplente durante gran parte del semestre- ¿quién es el clásico 8? Si Gabriel Rojas juega de 3, ¿qué volante por izquierda de un nivel competitivo hay? Demasiados interrogantes para un plantel muy pobre.
Punto final para un torneo con un formato paupérrimo, con una imagen albiceleste muy floja. A barajar y dar de nuevo en serio. Se necesitan entre seis y siete refuerzos de jerarquía. ¿Cómo traer jerarquía a una Argentina en crisis? En estas líneas es imposible saberlo. Eso será tarea de los dirigentes y del cuerpo técnico.
Las chicanas al vecino por los 24 años sin títulos locales son parte del folclore y nadie lo discute. Sin embargo, por Colón y Milito ya van siete y la pena más grande es que el tren del éxito prolongado pasa y la celeste y blanca no se sube. La gloria no se terminó el año pasado con la Recopa. Fueron 35 años de sequía, una quiebra, un alquiler de equipo y muchísimas otras humillaciones. Ahora tiene que tirar Racing porque le toca, pero no cada cinco años. Tenía que ganarle a Colón en 2021 porque los santafesinos nunca habían ganado nada y después se fueron al descenso. Tenía que coronar en 2022 y en 2025. Se tiene que imponer en el clásico por, al menos, diez años seguidos y debe ir por la Libertadores. Y así cada vez más y más vuelo. Se agradece todo el saneamiento y los logros del último tiempo, pero desde hace rato que tiene que ser el momento para ir por más.
Racing es gigante. Por lo tanto, tiene que soltarse y entregarse al éxito prolongado de una vez por todas.
La solidez solo llega de la mano de procesos como los de Merlo y coca. Coudet empezó muy mal pero tuvo la inteligencia de preguntar en el club cómo jugaba un racing campeón. Con procesos como los de pizzi Gago y costas y con tanta inseguridad defensiva fue imposible coronar en el 2021 en el 2022 y en el 2025