Evaristo Barrera, ídolo de Racing.
Se inició futbolísticamente en el club Instituto Atlético Central Córdoba, allí jugó entre 1930 y 1932. A fines de 1932 llegó a Racing que le ganó una pulseada a River, quien también estaba interesado en sus servicios. La “Academia” pagó muy caro su pase teniendo en cuenta los números que se manejaban en ese entonces, pero desde su debut en la Copa Beccar Varela 1932 comenzó a justificar su contratación con anotaciones, a partir de ese momento no paró de gritar goles hasta que se fue a Italia.
Desde su debut el 11 de diciembre de 1932, hasta su último partido el 6 de noviembre de 1938, pasaron 151 encuentros, en los cuales anotó la espectacular marca de 147 goles, tuvo un promedio de gol de 0,97. Se convirtió en el tercer máximo goleador racinguista en la historia y el máximo anotador en el profesionalismo.
Con sus anotaciones, Evaristo Barrera se consagró goleador del Campeonato de Primera División en 1934 con 34 goles, y repitió en 1936 con 32. Era un delantero potente, con un gran físico, tenía un gran remate y era muy buen cabeceador. En 1934 se perdió el Mundial, ya que el combinado nacional no mandó jugadores profesionales y en su lugar viajó un representativo de jugadores amateurs.
El oriundo de Cruz del Eje abandonó Avellaneda en 1938, se marchó al fútbol italiano y se quedó allí a completar toda su carrera. Jugó en Lazio, Nápoli, Ascoli, Novara Calcio, Gozzano, Cremonese y Mortara. En sus diez años en Italia, no logró cifras similares a las que alcanzó en Racing, club en el que ganó los únicos títulos de su carrera, la Copa Beccar Varela 1932 y la Copa Competencia de 1933. Falleció el 7 de junio de 1982, en la ciudad italiana de Novara.