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Un año sin Juan José Pizzuti

¿Quién fue el gran ídolo de la Academia? Conoce más sobre su vida, su familia, sus gustos y más…

Juan José Pizzuti con la Intercontinental, el primer DT argentino en levantarla

Hace un año llegó la peor noticia para los hinchas de Racing, había fallecido ese crack que llenó de gloria al club, primero desde adentro de la cancha, y más tarde lo llevó a lo más alto cuando lo dirigió desde el banco. El terrible goleador y el maestro que formó al equipo campeón del mundo.

De su carrera y sus triunfos todos hemos escuchado historias y sabemos bien quien fue, pero pocos conocemos sobre su vida fuera del fútbol, es por eso que elegimos recordarlo a través de una entrevista con su hijo José Diego Pizzuti, quien nos mostró el otro lado de Tito.

Juan José Pizzuti nació el 9 de mayo de 1927 en el barrio porteño de Barracas, donde pasó la mayor parte de su vida. Junto a sus padres y sus cuatro hermanos vivían en la Asociación Mutual Colonia Sola, en la calle Australia, en Barracas. Su padre Vincenzo Pizzuti y su madre Graciana Andrei eran italianos, llegaron a estas tierras cuando escaparon de la guerra, vinieron separados y se conocieron en Argentina. Como hacían muchos inmigrantes por aquellos años, Vicente (así le decían acá) comenzó a trabajar en el ferrocarril, tenía una labor dura y desgastante, se encargaba de trasladar el carbón.

Cuando José tenía once años ya había perdido a su papá y su mamá, entonces las hermanas mayores fueron las que sostuvieron la familia. La mayor, la “Porota”, le llevaba casi diez años y fue como una madre para él; además tenía dos hermanas más, Nélida y María Teresa, y un hermano, Agustín. Tito era el más chico de todos. A pesar de su corta edad, él y Agustín comenzaron a hacer el trabajo de su padre, cargaban carbón en el ferrocarril. Diego nos contó que su tío falleció joven al igual que su abuelo y sobre Agustín agregó: “era terrible, dicen que jugaba descalzo y mejor que mi viejo, pero era un atorrante, jugador y un tiro al aire”.

Diego Pizzuti detalló que el trabajo en el ferrocarril duró tres años: “hasta los catorce, que un hombre lo llevó a probarse a River, pero quedó el amigo y él no. Y después lo llevaron a Banfield donde debutó a los dieciséis. Y mira que loco que después de debutar en Banfield y jugar dos o tres años, no sé exactamente, es el goleador del torneo y lo compra River, ja”.

José hizo una gran carrera como jugador, se destacó en Banfield, tuvo un breve paso por River, llegó a Racing en 1952, tras tres años fue a Boca y retornó a la Academia en 1956 y se quedó hasta 1962. Se retiró en 1963 con la camiseta de Boca. Un año más tarde inició su carrera como entrenador en Chacarita y en 1965 comenzó su tarea en Racing con el que llegó a lo más alto en noviembre de 1967.

Para ese entonces José era soltero y todavía vivía con sus hermanas. A fines de la década del ’60, conoció a Adelaida Dopazo, once años menor que él.

Diego: “Mi abuelo por parte de mi mamá tenía una peluquería kiosko en 25 de mayo y Mitre, y después a los dieciocho o veinte años era profesora de danza y les dio danza a todas las chicas de Avellaneda, así que mi vieja cuando tenía 33, que lo conoce a mi viejo, era re conocida en Avellaneda, y mi viejo imagínate, más, campeón del mundo con Racing. Se conocen por una pareja en común”.

Fue la única esposa que tuvo Tito, se casaron en los primeros años de la década del ’70 y tuvieron dos hijos, Juan Pablo el mayor en 1972 y dos años más tarde llegó José Diego. Cada uno le dio un nieto. Marco, el hijo de Juan Pablo, vive en España y Tito pudo compartir algo de tiempo con el en algunos de sus últimos viajes, pero con quien más contacto tuvo fue con Renzo, el hijo de Diego.

José y sus dos nietos, Renzo el mas grande y Marco en sus brazos.

– ¿Era de contarle historias futboleras a tu hijo?

Mi nene, como la mayoría de hoy, ni bola al fútbol, pero lo venía a ver siempre, le jugaba, le encantaban los niños a mi viejo, lo llevaba en los hombros casi siempre y en la playa se iban caminando kilómetros, a mi viejo le gustaba mucho caminar y andar, no se podía quedar quieto.

– Pero Diego, haciendo cuentas, tu viejo tenía ochenta y pico cuando tu hijo era chiquito ¿a esa edad lo llevaba en hombros?

Si olvídate, Renzo nació en el 2008, mi viejo ya tenía ochenta, después se puso más grande y mi nene más grande todavía y ahí no lo pudo levantar más, ja.

José y Renzo en las playas de Mar de Ajó

– El nieto no le salió futbolero pero vos y tu hermano si…

Si, re futboleros. De chiquitos nos llevaba, él jugaba con los veteranos en cancha de once y nosotros íbamos a potrear por ahí. Y después ya cuando empezamos inferiores, tanto mi hermano como yo, en Lanús mucho no se metía, no le gustaba mucho, pero más por vergüenza que otra cosa; pero cuando jugaba en reserva me iba a ver y después que pasé por Racing también, pero prefería que estudie, me dejaba jugar al fútbol pero me decía ¡te va mal en el estudio y no vas más a jugar! Creo que lo hizo con casi todos los chicos que yo conocí que manejo, a todos les preguntaba por el estudio, tenía un trauma con el estudio, como él no pudo ir a la escuela, fue hasta segundo o tercer grado me parece, a todos les inculcaba el estudio. Y gracias a Dios con mi hermano somos profesionales, así que tan equivocado no estaba, él era muy inteligente y sabía que el fútbol no era para toda la vida. Cuando lo está por subir a Primera a “Quique” Wolff, estaba en la secundaria, entonces lo citaron para que se presente a la mañana y “Quique” le dice: “uy, pero tengo el colegio”, entonces mi papá le dijo: “bueno, vaya al colegio y a la tarde se entrena con la reserva”, y después lo promocionó a primera cuando terminó el estudio.

– En tu época de inferiores ¿le pedías consejos, charlaban de fútbol?

De más grande le preguntaba cosas, pero ya cuando yo había dejado el fútbol, no era mucho de hablar, no le gustaba tanto, mismo a los asados que iba con los amigos lo que menos hacía era hablar de fútbol. Pero obvio de más grande si hablábamos bastante de fútbol, de más chico me dijo que si fuera a jugar al fútbol que juegue porque jugaba bien o mal, pero porque me gustara, pero nunca quiso que deje de estudiar. Era un maestro para todos.

-Los amigos con los que se juntaba a comer asados ¿eran amigos que le dejó el fútbol?

Los amigos eran los de toda la vida, del fútbol muy pocos.

-¿Mantuvo algún vínculo de amistad con alguna de las glorias del ’67?

Si, con el Bocha (Maschio), fue su amigo de toda la vida, jugaron juntos, lo dirigió, de toda la vida amigos de antes de salir campeones ¡es un genio el Bocha!

-Diego, me contabas que solía juntarse a comer asados con los amigos ¿los hacía él?

Si, le gustaba, lo que pasa es que siempre vivimos en departamento, pero en lo de los amigos lo hacía a veces, se rotaban. Mis viejos eran de salir a comer afuera o en casas de amigos. Lo que más le gustaba eran las pastas, era un gran hacedor de tuco casero, se pasaba horas haciendo la salsa, todo natural. Le gustaba cocinar en mi casa, hacía asado al horno, pollo, toda comida casera, era completo José, ja.

– ¿Le gustaba mirar o practicar otros deportes?

Si, le gustaba mucho el boxeo, iba al Luna Park en las épocas que él era profesional hasta la etapa de Monzón aproximadamente, después nos fuimos a México y Colombia.

– ¿Jugaba a algo?, ¿con vos jugaron algún picadito?

Con los amigos a veces jugaba algún que otro pádel en las quintas, y picaditos miles, de muy chiquitos hasta adolescentes jugamos.

– ¿A veces había algún jugador o ex jugador en esos picados?

No, gente de la vida, del barrio sobre todo.

– Me decías que se fueron a México y Colombia, salvo los momentos en los que por trabajo vivió afuera, el resto de su vida siempre estuvo en Barracas?

Si, siempre en Barracas.

– ¿Le gustaba viajar e irse de vacaciones?

Siempre estuvo muy activo y trabajando en clubes, no se tomaba demasiadas vacaciones. Hasta los quince o dieciséis no nos íbamos de vacaciones, con mi hermano íbamos a la pileta de la colonia de Racing toda la temporada, eran épocas duras, no andaba bien económicamente.

-¿Le gustaba la playa?

La playa no mucho, le gustaba Mar del Plata pero no tanto por la playa, tenía muchos amigos que vivían ahí.

– Estuvo rodeado siempre de muchos amigos ¿Qué otras cosas se juntaba a hacer con ellos?

A mi viejo le gustaba mucho el tango, iba cada dos por tres a clubes de tango a ver a algún artista en especial y tomaban algo con amigos. Además en casa tenía muchos discos y escuchaba mucho las radios de tango.

– ¿Qué otro pasatiempo tenía cuando estaba en la casa?

Le gustaba mucho leer, en mi casa hay una biblioteca llena de libros, me acuerdo que cuando viajaba por el mundo con los equipos o mismo en la Selección cuando estuvo, compraba de preparación física, táctica, y después novelas, leía mucho lo que era El Tony, Western.

– A pesar de la gran carrera que hizo como jugador y como técnico, no se salvó para nada económicamente ¿tuvo que trabajar de otras cosas?

Si, por necesidad tuvo que trabajar, estuvo años trabajando con los seguros de Federación Patronal. Tuvo muchos negocios también en su época dorada, él ponía el dinero, tuvo una ferretería, una inmobiliaria, un restaurante en Punta Mogotes en la temporada de 1987, pero no le fue bien, lo cagaban, ja.

– Trabajó con seguros, ¿le gustaban los autos?

No, mi viejo no, en su época dorada obvio tenía el mejor, pero no le daba bola, él se compraba casas, para las hermanas y ayudaba mucho a los amigos en todo. Cuando fue mánager de las inferiores, con todos los chicos de la pensión él pensaba más allá de lo futbolístico, trataba de que los chicos coman bien, y en esa época en Racing les daban fideos con aceite, y él se preocupaba de manguearle a los amigos, o buscar algún amigo matarife y les llevaba carne para un mes. Tenían una tele que no andaba y fue y les compró una nueva con su plata. Era así mi viejo, más que nada con los chicos, siempre le encantaron y era de enseñarles. Hay varios jugadores (el “Panadero” Díaz entre otros) a los que los ha aconsejado que no se compren autos y arreglen la casa. Viste que era lo primero que hacían, iban y se compraban un auto, y él iba a la casa y miraba como vivían, si vivían con la madre, les recomendaba que arregle el techo, hasta prestaba plata. A un representante viejo de jugadores, cuando no era nadie, mi viejo le salió de garante de los muebles, después el tipo fue millonario y nunca se lo olvido de ese gesto, y así hay miles de anécdotas.

– Y ya que hablamos de todos sus gustos ¿Cómo le gustaba vivir los partidos?

Siempre fue a la cancha la mayor parte de su vida, le gustaba mucho. Cuando él era chiquito, con mi padrino, Luis Domínguez, su amigo de la infancia, el vecino que vivía ahí en las colonias de la calle Australia, pasaban los carros de la leche y con los granos de maíz en la década del ‘30, y le robaban alguna botella de leche, le cortaban bolsas y se llevaban los granos, y se colaban en los cines de Avellaneda y en las canchas, tanto de Racing, Independiente y a la de Boca también, se cruzaban a la Capital teniendo diez, once años, atorrantes de chiquitos, ja. Se colaban a las canchas, iban a ver jugadores específicamente, y el más preferido era Erico, por eso dicen que era de Independiente pero nada que ver. Que iba a ver a Erico no quiere decir que sea de los vecinos, era así antes, imagínate mi viejo de Banfield pasó por River, Racing, Boca, podría haber sido de cualquiera, pero se identificó mucho con Racing, digamos muchísimo.

– ¿Y a tu vieja le gustaba el fútbol? ¿la llevaba a la cancha?

A ella le gusta el fútbol y le gustaba ir a la cancha antes de conocerlo a él.

– Y ella… ¿Hincha de…?

De la contra, ja!

– ¿Se cargaban cuando había clásico?

No, mi vieja quería que ganara Racing siempre, por él. Era de Independiente pero no fanática. José la llevaba a la cancha de Racing, le gusta el fútbol a mi vieja, a veces ahora hasta ve a Messi o Cristiano, una genia.

– Que grande! Y tu viejo, ¿Se amargaba cuando perdía Racing?

No, muy tranquilo, a veces se calentaba, obvio, pero siempre muy correcto, ya estaba curado de todas las veces que perdía, ja. Pero iba a la cancha siempre, de Racing habrá faltado pocos partidos de lo que yo me acuerdo. También íbamos a ver a Banfield o a Boca, con Banfield hasta el último tiempo estuvo en contacto, le hicieron un homenaje. A veces si Racing jugaba afuera nos llevaba a ver a Boca caminando, y a la Selección también nos llevaba casi siempre, le gustaba mucho la cancha. El día de Racing 2001, vamos a la cancha de Vélez, llovía torrencialmente, mi viejo decía “vamos a entrar a la cancha igual”. Entramos con el agua hasta casi las rodillas, teníamos platea alta, era un diluvio antes del partido. Estábamos esperando que empiece en la escalera de Vélez, al costado que es como un rulo, y estábamos parados con mi hermano y de repente lo vieron: “José, José…”, y lo llevaron en andas tres pisos para arriba, para abajo, mi viejo se agarraba la billetera, se pensaba que lo iban a afanar o tirar para abajo al precipicio, fue muy gracioso, la gente lo agarró y se lo llevaba por los pisos gritando “es el equipo de José”, la pasión de la gente que lo llevaba en andas significaba lo que era mi viejo para el hincha de Racing.

José en familia, entre otros están sus hijos y una de sus hermanas.

Diego y José en la Pizzería Los Campeones de Barracas, de las preferidas de Tito.

Para todos los hinchas académicos José es alguien muy especial, lamentablemente ya no está con nosotros físicamente, pero va a seguir presente en los corazones de todos los racinguistas que siempre lo recordaremos con mucho cariño.

Gracias eternas, Tito.

Por: Fernando “Chicho” Ferreira
ChichoFerreira
Racing Club – El Primer Grande
www.elprimergrande.com

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