El primer grande


Mano a mano con Bou

Mano a mano con el autor material de que el sueño de Racing sea posible. Pasado, presente y futuro del goleador de roble.

Bou: "Milito me dice 'Gustavo, si tenés que putearme en un partido, puteame'" (foto: GOAL)

Gajes del oficio de ser figura. A la revelación del campeonato hablar con la prensa lo incomoda. Los deberes de estrella lo fastidian tanto como ir a la escuela. Si los puede evitar, mejor; pero claro, Racing no entra en el cuerpo que lo habita: a 13 diciembres del Apertura 2001, este domingo (o el próximo) puede volver a pronunciar la palabrita prohibida y él, Gustavo Leonardo Bou, a partir de sus diez goles, es el jugador más decisivo del equipo.

El hombre que lo único que quería era jugar a la bolita y zafar de ir a la escuela se retroalimenta de las contrariedades. Resignificó los palazos de la vida en obstinación para ser alguien en el mundito de la pelota. Llegó a River casi de casualidad después de una prueba en Concordia, casi deja el fútbol por la muerte de su mamá, decidió volver, debutó en Primera en 2008 con el Cholo Simeone, salió campeón, descendió, pero nunca tuvo continuidad; repuntó en Olimpo en la B Nacional, la pasó mal en la altura de Quito, no pudo afianzarse en Gimnasia, volvió a River, quedó libre y se agarró apendicitis. No intenten hacer hocicar a Bou, es de roble.

Llegó a Racing sin costo y con opción con el pase en su poder y de la mano de su representante, Christian Bragarnik, mismo agente del DT Diego Cocca. Fue una apuesta de bajo riesgo para tener una variante para Diego Milito y se bancó calladito que comentaran “es un burro que vino por un negociado del técnico con su representante”; “¿Cómo Bou va a ser el 9 de Racing?”. Entró contra Independiente por la lesión de Milito y, pese a la derrota, fue el mejor de la Academia en el clásico. Pero la clausura masiva de bocas y la peregrinación de arrepentidos fue cuando le clavó dos goles a Boca en diez minutos en el postergado por lluvia.

-Están a 180 minutos, quizá 90, de entrar en la historia de Racing. ¿Cómo se vive eso?
-La gente lo vive con mucha ansiedad, el club hace mucho tiempo que no sale campeón y ahora, al tener la posibilidad tan cerca, lo siente de otra manera, como que si no es hoy no saben si habrá otra oportunidad. Nosotros sabemos que estamos bien, muy comprometidos, pero tenemos que transmitir tranquilidad. Estamos a dos pasos de hacer historia en el club. El domingo sacamos un resultado muy positivo, pero todavía no ganamos nada. Quedan dos pasos muy importantes.

-¿Fue especial enfrentar a River?
-Sí, pero cuando pitó el árbitro se me fue todo y quería que ganara Racing. Me crié ahí, tengo un cariño especial, soy hincha, pero en todos los clubes donde estoy siempre hincho por ese club. Pero sí, era especial porque llegué a River a los 14 años y siempre estaré muy agradecido.

-Agarraron a River después del primer Superclásico. Van a jugar contra Central después de la Copa Argentina. ¿Influye en algo en ustedes?
-Como pasó con River: aunque haya puesto los pibes, sabíamos que era un partido muy difícil porque los que jugaron lo hicieron muy bien. Tuvimos la suerte de estar compactos. Quizá perdimos la pelota, pero marcamos bien y defendimos bien desde los delanteros hasta el arquero.

-¿En qué no se pueden equivocar el domingo en Rosario?
-No podemos relajarnos, sería un paso en falso. No podemos creer que ya estamos, sería lo peor. Pero noto al equipo muy bien, concentrado, y sabemos que tenemos una final en Rosario que será muy difícil.

-En alguna nota diste a entender que el empate tampoco les cae mal…
-Uno quiere ganar porque estaríamos a un pasito de lograr el sueño que tenemos todos. Pero claro, si no se puede ganar, lo último que queremos es perder. No es que nos conformemos con el empate…

-Seguís diciendo “a dos pasitos, a dos pasitos”. Si ganan, pueden salir campeones el domingo.
-Si se dan los resultados. Primero tenemos que hacer un buen papel nosotros y después esperar a ver qué pasa con los demás.

-¿Cómo te imaginás contra Godoy Cruz acá?
-Otra locura. El domingo ya cuando veníamos del hotel fue muy lindo y emocionante, el micro no avanzaba, la gente gritaba, te pedía cosas. No veía la hora de entrar al vestuario, cambiarme y entrar a la cancha. Una linda ansiedad. Y ver el estadio lleno me emocionó mucho.

-¿Se puede comparar esta presión con lo que sentían en River al momento de pelear el ascenso a Primera?
-No sé. El otro día me preguntaron por la diferencia entre River y Racing. En River debuté en el 2008 con el Cholo y que salió campeón, al otro torneo salí último, después me fui a la B, después estuve en el plantel que ascendimos. Pasé todos los momentos, quizá siendo menos protagonista. En este caso estoy jugando más y me siento más importante. Eso es lo que varía. Son dos clubes muy grandes con mucha gente.


El 2 a 1 de Bou ante Boca


 

-¿Por qué pensás que explotaste ahora a los 24 años y no antes?
-Quizá porque este era el momento. Me fui a préstamo a Olimpo a jugar en la B Nacional, salí mejor jugador, hice 8 goles, muchas asistencias. Quizá ahí me preguntaban por qué había explotado ahí. Yo siempre confié en mis condiciones. Quizá en River no me dieron la continuidad que un jugador necesita de cinco o seis partidos aunque hoy o mañana juegues mal. Después en la Liga de Quito estuve seis meses y me volví porque no me pude adaptar. No podía correr, iba en cámara lenta. Me decían que después de los seis meses me iba a acostumbrar, pero no quería desaprovechar seis meses más. Sentía que si me quedaba ahí en lo futbolístico no me iba a servir. No podía darle al equipo lo que el equipo necesitaba de mí. Fui a Gimnasia seis meses, en lo personal no me fue como yo esperaba, pero en lo grupal conseguimos cosas importantes como mantener la categoría, pasar los 50 puntos, clasificar a la Copa.

-¿Sólo el cuerpo técnico y tus compañeros o recurriste a algún tipo de asistencia psicológica?
-No, no. Tengo 24 años pero me tocó estar desde los 18 conformando planteles de Primera y conocía cómo venía la mano, aunque no me había pasado lo que pasó acá, que se habló de cuestiones extrafutbolísticas y no me juzgaban si jugaba bien. Se hablaba de mi representante, pero yo estaba tranquilo porque yo vivo del fútbol, me crié pateando una pelota, hice inferiores en River. Confiaba en mis condiciones y hablaba con mi familia y ellos me transmitían lo que escuchaban. Traté de no escuchar nada. Quizá en otro momento era el primero que prendía la tele o la radio a ver si hablaban bien o mal y me ha jugado en contra. Traté de focalizarme en entrenar para el día que me toque y brindar todo lo que yo sé para el equipo y para no defraudar al técnico que confió en mí.

-¿Y ahora le prestás atención a lo que se dice?
-No mucho. Me llegan mensajes en mi celular, o mi señora compra el diario, pero no soy de meterme. No es que antes no me metía porque andaba mal y ahora me meto porque ando bien. Soy así. A los que hablaban mal de mí les dije: “Esto es fútbol: el día de mañana, si ando bien, acordate”. Y ha pasado y no tuvieron drama en hablar bien. Mi hermano me ha dicho: “¿Te acordás el que yo te dije que habló mal? Ahora habla bien”. Y yo le digo: “Y bueno, esto es fútbol”. Yo lo entendía, pero obviamente a ellos como hermanos les molestaba, como a mí me molesta si hablan mal de ellos. Yo siempre intenté transmitirle a mi familia que estén tranquilos, que no se vuelvan locos, que yo estoy bien, que no escucho nada y me aislo. Me sorprendí a mí mismo de la manera en que supe manejar todo esto.

-¿Salís a la calle? ¿Te piden perdón?
-Sí. La gente me saluda o me pide una foto y me dice: “Yo me hago cargo”. Y yo les digo: “Está todo bien, pero esto les tiene que servir de enseñanza para no juzgar a alguien antes de tiempo”. Que así como les pasó conmigo dentro de una cancha, les puede pasar afuera.

-¿Te aconseja Milito? ¿Hablás con él?
-Apenas llegué al club, tanto él como Seba (Saja), los más grandes, también Gabi (Hauche), me trataron de diez y me aconsejaron, pero no se acercaron mucho cuando se hablaba mal de mí porque yo les demostré tranquilidad, creo que me veían bien y por eso no se acercaban. Diego es más de hablar en general, lo bueno que tienen Diego o Seba (Saja) es que vos también les podés preguntar algo. Te dejan ese ida y vuelta que es muy importante para mí y para mis compañeros.

-Por ejemplo, ¿qué les has preguntado?
-Más que nada los movimientos. Me ha pasado en River, que tenía jugadores como Falcao, que ya era un monstruo y te hacía sentir uno más. Yo era más chico y me acobijaba. Y ahora aprovecho a Diego. Además, le puedo decir sin drama “picá” o “movete para allá”. Él te transmite eso con la humildad que tiene, hasta me ha dicho: ‘Gustavo, si me tenés que putear, puteame’. Todo de buena fe, obvio, y es muy bueno para mí.

-¿Sos de mirar partidos por TV?
-Sinceramente no soy mucho de mirar fútbol. Si justo estoy haciendo otra cosa, no dejo de hacerla. Si estoy en casa, lo veo. No veo nada, ni fútbol de acá, ni de afuera ni River ni nada. El cuerpo técnico sí mira todo y nos dice en qué tenemos que estar atentos, pero yo por mi cuenta no. Imaginate que fue el Superclásico y lo más lindo para ver, que iba a ser la previa y los jugadores entrando, me lo perdí porque llegué a los 10 minutos con el partido empezado. Quizá en otro momento estaba media hora antes. Hoy disfruto más de estar con mi señora, tomar unos mates, salir a comer, vamos a casa de amigos.

-Y si tuvieras que fantasear, ¿a qué liga te gustaría ir?
-A cualquier lado menos a la altura. El club era de primer nivel, todo espectacular, la ciudad hermosa, pero cuando salía a la cancha era una cosa que no podía creer, no me podía mover. Estaba el Patón Bauza, me decían que después de esos seis meses te acostumbrabas. A (Claudio) Bieler, el Piojo (Damián) Manso, (Hernán) Barcos les costó esos seis meses y después pudieron. Yo no pude y no quería correr el riesgo de otros seis meses sin sentirme bien. Ahí hablé con mi representante para volver a cualquier equipo mientras sea al llano.

-¿Es una cuenta pendiente volver y revertir tu imagen en River?
-Creo que ya está. No pertenezco más a River. Creía que después de pasar por Olimpo, Liga de Quito y Gimnasia y volver con más experiencia sentía que quizá podía tener una oportunidad para pelear un lugar, pero llegué y me encontré con que no me iban a tener en cuenta. Lo tomé bien porque sé que esto es fútbol y puede pasar. No me bajoneó y me hizo fuerte para seguir buscando el rumbo. Si no es de River va a ser en otro lado.


El golazo de tiro libre para el 1 a 0 ante Quilmes


-Ahora que te van a renovar el contrato…
-(Interrumpe) No, no, todavía no. Por más que se está hablando, yo no hablé con nadie y mi representante no me dijo nada. Salió en todos lados pero yo no sé nada y por eso no entiendo por qué se habla de esas cosas. Se habla de todo y lo ponen como hecho. El día que esté, no voy a tener drama en salir a decirlo, pero por eso estaba medio molesto.

-Te cambió la cara con este tema.
-Es que cuando pasan estas cosas molesta. Son cosas que pueden pasar y tengo que saber manejarlo, no pasa nada. Obviamente no me va a sacar del foco ahora.

-¿Te querés quedar?
-Y sí, como toda persona, al sentirse bien en un lugar es difícil que se quiera ir. Yo en este momento me siento bien en el club, estoy agradecido. Que se lo que Dios quiera.

-¿Y si sale una buena oferta en lo económico para irte a México, Europa u otro destino?
-Si sale, se verá. Será cuestión de pensar en lo individual. Pero en este momento pienso en Racing y en los dos pasitos que nos quedan.

-Seguís diciendo dos, quizá es uno.
-Para mí son dos, tenemos que pensar en dos, no tenemos que relajarnos.

-Mirá si salís campeón con Racing…
-Es otro sueño más que puedo llegar a cumplir con el fútbol.

Fuente: GOAL

Racing Club – El Primer Grande
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