El primer grande
The Leadership of Ralph in The Lord of the Flies


Fin del sueño, no del ciclo

Racing quedó eliminado del objetivo internacional del año 2017. El empate sin goles frente a Libertad deja heridas que, hoy por hoy, se crean que son de muerte. Pero en el fondo toda crisis trae una oportunidad.

A revertir el presente ya
A revertir el presente ya

La imagen de Lisandro golpeando el césped con su puño, toda esa impotencia en una foto, no hizo más que angustiar al hincha de Racing que soñó revertir la serie con Libertad de Paraguay.

La violencia del impacto es grande. No el puño de Licha, sino el golpe institucional de semejante debacle futbolística.

Porque hace meses este equipo no juega bien, porque hace varios partidos que no mete goles, porque sufre cada vez que llega la pelota al área propia. En fin. Así como se terminó la Copa Sudamericana se acabó la Copa Argentina en 45 minutos frente a Olimpo. Y, de seguir todo como hasta ahora, los 13 puntos que separan al Primer Grande de Boca resultarán irremontables en la Superliga.

Con este panorama hay que analizar este fracaso. Uno no se debe asustar en decir que “no se cumplieron los objetivos”. Porque eso es fracasar. Es intentar y no cumplir lo que, de primera mano, uno buscaba. Obviamente que Racing no iba a salir campeón de las tres coronas (ojalá algún día) pero lo que no se cumplió fue una sola cosa: Conseguir un equipo para enfrentar las 3 competencias. Tan sencillo como eso. Porque las rondas que avanzó el equipo fue más empuje que juego. Fue casi tan azar como de casualidad. Nunca asegurando los partidos. En este semestre, el mejor partido fue el de la ida por la sudamericana con Independiente de Medellín, en casa. Si, de local, pero con Acuña y Aued en cancha. Nada más ni nada menos.

Fin del sueño de campeón.

Pero no es un final de ciclo.

El hincha de Racing está enojado con el presidente, con el técnico y con los jugadores. Quiere cambiar todo y, razones no le faltan. El club, en su totalidad, les ha fallado a esos fieles que alientan todos los partidos. Pero alguien tiene que poner “paños fríos” y explicar por qué no huele a fin de ciclo.

Cada pata tiene que ver en todo esto. En este presente de Racing Club.

 

LA DIRIGENCIA. EL BLANCO MÁS FACIL

Víctor Blanco será señalado como el encargado de liderar este fracaso. Desde la toma de decisiones, pasando por las contrataciones y demás yerbas. Caerle al presidente es lo más fácil. Pero él difícilmente realice algún cambio a tan poco de las elecciones. Sería arriesgado tomar grandes decisiones porque su suerte “ya está echada”.

Le pegaron por demás por el acto de Unidad ciudadana en el Estadio, le pegaron por los refuerzos, le pegan con cualquier cosa. ¿Alguien puede imaginarse por qué le pegan? Porque en pocos años ha acomodado el club. Ha tratado de que las finanzas del club estén en orden. Se pudo mantener algunos jugadores, vender otros y reforzarlo con buenos apellidos. Y ojo, que los refuerzos son pedidos por el entrenador de turno. Porque la única apuesta de Blanco se llama Renzo Saravia y ni siquiera hace banco en Primera División.

Frontal, claro y objetivo, ya afirmó que no le gusta cómo juega el equipo. Pero también entiende de bancar los proyectos y los procesos de cambios. Sino recordar cuando le renovó a Sava y lo despidió a los pocos meses por ésa vorágine llamada “resultados”.

Por su puesto que ha cometido errores. Eso nadie los esconde. Pero en el verde césped mandan los jugadores, y justamente allí la pelota pegó en el palo izquierdo y salió. Si hubiese entrado otro sería el escenario. Y ahí Blanco no está para empujarla. Está para seguir elevando la marca “Racing”. De seguir haciendo sustentable un club que durante años no lo era. ¿Entonces? ¿Hay que criticarlo por no echar a Cocca? Si queremos dar un salto de calidad debemos corregir esto.

 

DIEGO COCCA. EL APUNTADO

Con autocrítica puede revertir el presente

Su regreso no fue como esperaba, eso es verdad. Pero el entrenador continúa con la búsqueda de un Racing que lleve su sello. Y, claro está, no lo encuentra. En él radican muchas de las dudas e interrogantes que el hincha se hace cada vez con más fuerza. Es verdad que no aparece el equipo, está claro que Racing juega mal y que debe mejorar. A veces da la sensación que sus jugadores no responden o no lo logran captar. De esto no hay duda.

Pero también es cierto que tiene un plantel más que suficiente para plasmar sus ideales. Que sabe que puede contar con ellos para cualquier batalla. Así no se le den los resultados, también se intentará ganar. Un buen baño de humildad, llevará a Cocca a entender dónde está parado. Que es humano, que se puede equivocar. Es un inicio. Es una posibilidad. Y seguir trabajando. Una mejora se vio. En Tucumán, a pesar de haber perdido, se vio otra actitud de sus jugadores. Y contra Libertad la entrega fue absoluta. Se atacó con más ganas que ideas. Pero se atacó, cosa que en los últimos partidos no se lograba. ¿Por qué no imaginar que pueda revertir la imagen? Ya demostró que es un buen piloto de tormentas. El hincha de Racing tiene que dejarse guiar por los antecedentes más que con el presente. El DT es el mismo. Aunque algunos no lo crean.

 

JUGADORES. LOS DUEÑOS DE LA PELOTA

Y es fundamental entender esto: El bajón general del rendimiento de los jugadores. De todos, de cada uno de los que se ponen la celeste y blanca. Fácil es decir “son un desastre”, “no juegan a nada”, “no sabe con los pies”. Pero lo cierto es que muchos jugadores de los que se escuchan éstos murmullos, fueron los mismos que hace un año, se rompían las manos para aplaudirlos por algún gol o alguna alegría (ejemplo la clasificación a la Copa Libertadores).

Hoy ninguno es lo que era. Ni Licha, ni Solari, ni Vittor, ni nadie. Lejos, muy lejos de dar lo que supieron entregar. Y eso suma.

No logran levantar el nivel individual

En cuanto a refuerzos se puede admitir que es el tendón de Aquiles. Aquí fueron mal escogidos o no supieron rendir como se esperaba. No es “no estar a la altura” es simplemente no llegar a un nivel “aceptable”. No terminaron de “Reforzar” el equipo. Orban lesionado, Patiño perdió el puesto, Ibargüen no termina de “arrancar”, Triverio ya no mete goles, Saravia no juega, Ojeda lo hace en Reserva y Oroz está muy pero muy lejos del nivel que exhibía en Chacarita. ¿Entonces?

Ninguno se olvidó de jugar a la pelota. Ninguno.

 

Estas tres patas tienen la responsabilidad de sacar a Racing de éste incómodo lugar. ¿Cambiar piezas? ¿Para qué? El club está en el medio de la temporada, en busca del equipo para la Libertadores 2018 y algo importante: Peor que esto no puede jugar.

Se saca a Cocca, se echan jugadores ¿y? En diciembre se pueden incorporar sólo 2 refuerzos. Si llegara otro entrenador hoy mismo dirá “Este plantel no lo armé yo, hago lo que puede, veremos en junio de traer jugadores” ¿y? y en el 2018 está la Copa Libertadores. Esa obsesión por pasar los cuartos de Final.

Por todo esto hay que seguir con el proyecto, si es necesario agregar más horas de trabajo, más metodologías de trabajo, lo que sea. Pero este plantel y este cuerpo técnico nos depositaron acá. Entonces ellos deberán sacar al equipo adelante. Hay jugadores, hay plantel, hay posibilidades.

El hincha seguirá alentando como siempre. Se enfriará y volverá a aplaudir cada entrega de sus jugadores.

Es el momento de ellos. Ellos deberán demostrar que esta frustración tiene un final… y no es un final de ciclo. Es una oportunidad para resurgir.

 

 

Por: Federico Dotti

Racing Club – El Primer Grande
www.elprimergrande.com

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